Las reglas para las exportaciones globales están cambiando. Hoy en día, no basta con tener un gran producto físico. El valor real proviene de crear un paquete completo y sin inconvenientes. En ninguna parte este cambio es más claro que en el mercado de las pantallas interactivas, donde el hardware es en realidad sólo el comienzo.
Para ganar en este nuevo entorno, necesita el paquete completo. Una pantalla interactiva de primer nivel ya no es un dispositivo independiente; es más como un punto de entrada. Lo que realmente hace que funcione es la combinación de tres cosas: software que encaja perfectamente, contenido que la gente realmente quiere usar y soporte local en el que puede confiar. Esta es la solución completa que buscan los clientes en oficinas, escuelas y tiendas.
Esta demanda se ve impulsada por lo centrales que se han vuelto estas pantallas en nuestro trabajo y experiencias diarias. Son la pieza clave de tecnología que hace posible la colaboración híbrida, transforma el aprendizaje en las aulas y crea entornos minoristas cautivadores. Piense en el hardware como un lienzo en blanco: es el ecosistema lo que lo convierte en algo extraordinario.
En el centro de este cambio se encuentra una mentalidad de "la tecnología es lo primero". Los principales fabricantes ya no ven sus productos sólo como pantallas, sino como potentes plataformas. Los están construyendo para ejecutar el tipo de software impulsado por IA que está cambiando la forma en que interactuamos con la tecnología, simplificando nuestras tareas y ofreciendo nuevos niveles de eficiencia.
Este gran cambio significa que las empresas necesitan un nuevo enfoque para globalizarse. Construir una marca mundial en la que la gente confíe no se trata sólo de establecer la distribución; se trata de crear asociaciones reales y de largo plazo con integradores de sistemas locales. Estos socios son la pieza esencial. Tienen el conocimiento local para adaptar la tecnología a su mercado, conectarla con el software regional adecuado y brindar un servicio rápido y confiable que mantenga contentos a los usuarios.
Por tanto, el camino a seguir para los líderes de la industria es obvio. No se llega a la cima yendo solo. Se llega allí formando equipo. Al establecer asociaciones sólidas con integradores locales, los fabricantes pueden asegurarse de que su tecnología no llegue simplemente en una caja, sino que cobre vida. Este espíritu de colaboración es la base real para el futuro de la interacción digital, un futuro construido sobre soluciones conectadas y adaptadas localmente, no solo productos aislados.
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